Hace unas semanas conocimos a una gran mujer. Un gran ejemplo de superación para cualquiera. Cristina Mata Torrado es una mujer luchadora que ha querido compartir con nosotros su historia, sus experiencias y sus propósitos, y siempre con una sonrisa por delante. Gracias por tus palabras… ¡Sigue luchando amiga!

Hoy te dedica esta preciosa carta a ti. Compártela con todos aquellos que buscan ese pequeño empujón para superar las adversidades de la vida. Y también con aquellos que han tenido más suerte y gozan de salud y felicidad. Entre todos haremos realidad el sueño de Cristina.

 

Hola querido amig@,

Hace tiempo que no hablamos, pero como bien sabes, mi vida desde el mismo momento en que nací, ha estado salpicada por experiencias duras que he ido sorteando siempre con entereza, valentía y una sonrisa.

¿Te acuerdas cuando mi madre nos contaba que nací de un parto gemelar con mi hermano, y no sabían que éramos gemelos? Y salí victoriosa de esa primera batalla porque pesé 1800 gramos! ¿O cuando te conté que con 5 añitos me diagnosticaron un sarcoma en la pierna derecha y me la tuvieron que amputar y luché durante tres largos años con quimioterapia? También le gané la batalla al bicho! Cuantas vivencias… pero nunca triste, siempre alegre!!!

Cuando todo esto estaba superado, a mi madre se le llevó un cáncer de colon con tan solo 34 años recién cumplidos en hospital. Nos dejó a mi gemelo y a mí con 12 añitos junto al buenpadre de 36. Qué tristes nos quedamos, ¿recuerdas? Ésta sí ha sido una batalla dura, de la que puedo decir que nunca se supera, pero que se aprende a vivir con ella. En la niñez y adolescencia casi no nos dimos cuenta de echarla de menos, porque estábamos arropados completamente por toda la familia… Pero cuando fuimos adultos y llegaron momentos tan especiales, como el nacimiento de mi hijo, noté verdaderamente su ausencia, y en la mayoría de los momentos cotidianos que ahora me rodean.

Mi vida transcurrió feliz. Estudié Derecho, y antes de terminar la carrera, ya estaba batallando por primera vez como mujer emprendedora. Pero no en solitario, con un compañero de facultad. Fueron comienzos duros, pero respaldados también por mi gemelo, que fue el que nos ayudó desde el minuto cero a empezar nuestro proyecto de asesoría jurídica, laboral, fiscal y contable.

Entre medias de toda esta vorágine me casé con el novio de toda la vida, entre novios y matrimonio, catorce años juntos que se truncaron e hicieron que camináramos cada uno por nuestro lado. Nuevamente a luchar…

¡Cuántas cosas estamos recordando hoy, amig@!

Con gran capacidad de sacrificio y mucho esfuerzo aprobé el examen de Gestor Administrativo y en 2006 comencé mi carrera profesional en solitario. Dura, pero otra vez con la inestimable ayuda de mi gemelo.

En este devenir, conocí al que por ahora ha sido mi gran amor. Me lo presentaron en una asociación a la que pertenezco de personas con alguna amputación, y él acababa de sufrir ocho meses antes un accidente de quad. Llegó a mi vida un día de Nochebuena, fue mi gran regalo de Navidad. Llegó para quedarse,  y arriesgando y saltándome las normas que siempre me había impuesto en mi vida, y que hasta ese momento habían fallado, a las dos semanas estábamos viviendo juntos. Y a los nueve meses estábamos “embarazados” de nuestro hijo.

Decidió subirse a mi barco empresarial y juntos compartir “todo” en nuestra vida, y así conciliar desde dentro nuestra vida familiar y laboral.

Ocho años juntos, llenos de muchas vivencias, casi más malas que buenas, pero llenas de un amor inmenso. Creo que me he llevado los peores años de su vida, pero para mí los mejores de la mía. Y digo peores porque él entró en un bucle de malas vivencias del que no supo salir, ni dejar que le ayudásemos los que le queríamos y estábamos a su lado. Sobre todo yo, que luché con uñas y dientes porque fuese feliz.. Pero un día, hace ya diecisiete meses decidió volar y no ser un lastre para los que aquí nos quedábamos. Se cansó de luchar en esta vida en la que estamos sumergidos y que todos intentamos continuar hacia delante. Otro gran momento duro, amig@, que estoy superando día a día.

He de decirte que me he encontrado apoyada por más gente incluso de la que podía imaginar. Doy las gracias a todos, porque sin ellos, este camino no hubiese sido como está siendo.

Ahora camino sola tanto en la vida laboral como en la familiar. Intento conciliar todo lo que puedo gracias a la inestimable ayuda de mi familia. He cambiado de ámbito laboral por completo, algo que nada tiene que ver con lo que yo ejercía, pero que me llena cada día más. Me dedico al Network Marketing, trabajando con productos diseñados para llevar un estilo de vida saludable. De esta forma puedo dedicar más tiempo a mi niño.

Cuántas cosas me han pasado, amig@, desde que no nos vemos. En el mes de diciembre se me rompió la prótesis que llevo, la cual, como sabes, tiene un valor de 22.000€, los cuales no tengo. Y gracias a la ayuda de gente anónima, a través de las redes sociales, estamos reuniendo el dinero. Ya sólo falta un último empujón. Me han diseñado unos bolígrafos solidarios para que la gente me ayude con ese pellizquito que falta, y poder disfrutar de mi prótesis como antes de que me cayera.

Una persona especial que he conocido en este último año y que me está ayudando mucho en todos los sentidos, aunque ella no lo crea, es Marta Torrico. Un día me dijo que soy como la canción de Manuel Carrasco “Mujer de las mil batallas”. Pero ¿qué es la vida, sino resolver esas batallas?

Ahora, a mis 42 años recién cumplidos comienzo una nueva etapa en mi vida, y no me asusta, no me da miedo. Siempre he afrontado la vida con ilusión, con alegría y con una sonrisa. Creo que en esta vida nos debemos dejar llevar por lo que ésta nos ofrece, y conectar con las personas que nos pone en nuestro camino, personas que hacen de ella un escenario cálido e interesante. Porque cuando hacemos las cosas con amor, todo se puede. Y a la vida hay que darle amor, para recibir de ella más amor… pues está llena de personas bonitas, como siempre me está demostrando.