El árbol de la granada, conocido como Punica Granatum o más comúnmente como granado, es un pequeño árbol caducifolio de hasta 5 metros de altura. El origen de esta preciada especie de la naturaleza se localizaba en una amplia región asiática que abarca desde Irán hasta el norte de los Himalayas, pero fue cultivado en toda la región mediterránea desde la Antigüedad. Este fruto fue muy demandado en áreas desérticas  ya que está protegido de la desecación por su piel gruesa.  Ya en el Antiguo Egipto, se preparaba un vino con sabor a frambuesas a base de exprimir su delicioso jugo.  En estos tiempos remotos se valoraban sus propiedades de manera que el mismo Hipócrates, archiconocido médico de la Antigua Grecia,  recomendaba su jugo contra la fiebre y como fortificante contra la enfermedad.  También los babilonios masticaban sus granos antes de cualquier batalla ya que pensaban que esto los haría invencibles. Fueron los bereberes los que trajeron este fruto a Europa y la ciudad de Granada, fundada en el siglo X, recibió su nombre por esta fruta.

Así que los beneficios que aporta incluir este magnífico alimento en nuestra dieta es algo bien respaldado por una tradición milenaria. Hoy te vamos a enumerar algunos facts que te convencerán que estamos hablando de una superfruta. Ahí van:

granada

Rica en compuestos químicos de acción positiva: posee alto contenido en antioxidantes, potasio, calcio, magnesio y vitamina C. ¡Una auténtica cesta vitamínica!

También es rica en polifenos: esto multiplica sus propiedades antioxidantes y triplica su capacidad por encima del vino, el té verde, la naranja o la manzana.

Contiene mucha agua y un bajo nivel calórico: es un potente hidratante que no engorda, ya que aporta 65 calorías por cada cien gramos. ¡Exacto! ¡No engorda y es muy sana!

Ayuda a tus defensas: es un estupendo aliado para reforzar el sistema inmunológico, evitando resfriados, gripe y faringitis. Es un fruto muy típico del otoño y viene de perlas para estas fechas.

Contiene taninos: esto es muy beneficioso si se producen diarreas. Y aunque suene paradójico, su contenido en fibra también puede ayudar contra el estreñimiento resultando en un equilibrio perfecto.

Ayuda a reducir la presión arterial: en caso de hipertensión arterial, su poder antioxidante regula casos de hipertensión y mejora la circulación sanguínea.

Depura el riñón: sus semillas ayudan a eliminar tanto agua como sales a través de los riñones gracias al potasio. En estas fechas donde pecamos de excesos, es un excelente diurético.

Es altamente anticancerígeno: sus múltiples vitaminas previenen la proliferación de células cancerosas.

Si aún no estás convencida de que esta es la superfruta que te ayudará a tener una supersalud, ¡pruébala y cuéntanos! Los babilonios no se equivocaban… ¿Ya las has probado y has notado sus efectos? ¡Cuéntanos tu experiencia!