Hace unos meses, recibí un número de la revista MERCADO GLOBAL, en la cual leí un artículo sobre las mujeres y su reciente papel en los negocios online. Hoy quiero compartirlo con todos vosotros, hombres y mujeres. Es un largo camino el que hemos recorrido y poco a poco hemos conseguido que se reconozca nuestra valía y nuestras aptitudes profesionales. Espero que os guste!

 


Las chicas superpoderosas (Revista Mercadeo Global)

Más que cualidades o características, estoy plenamente convencido de que las mujeres emprendedoras, especialmente aquellas con negocios en internet, tienen superpoderes. Hacen de todo, y todo lo hacen bien. Superaron las barreras discriminatorias y nos demuestran cada día que el horizonte es infinito, que no hay límites para los sueños, que aquello que se persiga con pasión y convicción es susceptible de ser alcanzado.

Relegadas del mundo laborar durante décadas (¿O fueron siglos?), las mujeres han cumplido un tránsito seguro hacia el éxito. Lento, pero seguro. Primero, inundaron con su presencia, su talento, su donaire y su alegría las aulas universitarias y luego, poco a poco, con paciencia, sapiencia y método, se adueñaron de los puestos de trabajo. Y hoy, felizmente, están por doquier, inclusive en esos sitios antaño exclusivamente masculinos en las altas esferas.

No se les brindaban oportunidades, pero no se amilanaron por eso. En los otros roles que les impuso la sociedad, en la universidad de la vida, se formaron para alcanzar el éxito. Y cuando consiguieron derrumbar los muros, brincar los obstáculos y pudieron competir de tú a tú con los hombres, fueron como el caballo purasangre en la recta final: pasaron de largo. ¡Qué buenas, que competitivas, que transformadoras son!

Y esa característica, precisamente esa, es la que más me llama la atención: que son transformadoras. Buenas siempre fueron en todos los ámbitos, también competitivas. Por esencia son formadoras (educadoras, mentoras, maestras, líderes), pero su llegada al mundo de los negocios virtuales nos enseñó que además son transformadoras. Perciben la realidad y la recrean, la mejoran, la ponen al servicio de los demás.

No me cansaré de repetir lo feliz que soy por la irrupción de las mujeres en el mundo de los negocios por internet. Nos ayudan a ser mejores y nos abrieron campos que desconocíamos o que, simplemente, menospreciábamos. ¿Cómo lo hicieron? Gracias a ese increíble, variado y casi ilimitado abanico de características que poseen y que me tomé el atrevimiento de resumir en un decálogo:

  1. Multitarea: a diferencia de los hombres, la mujer emprendedora no se desprende del resto de roles que había asumido con anterioridad. Así, entonces, además de trabajadora, multiplica su tiempo para ser madre, esposa (ex esposa), madre separada, amiga, confidente, miembro de su comunidad. Todo al tiempo, y todo seguramente con excelentes resultados. Parece que entre más tareas cumple simultáneamente, mejor le va.
  2. Autónoma: sometida durante siglos a vivir a la sombra de los hombres, la mujer actual es independiente: no necesita a nadie a su lado. Es muy segura de sí misma, sabe lo que quiere y solo necesita entender cómo conseguirlo. A pesar de eso, es prolija para trabajar en equipo, porque reconoce que la unión hace la fuerza. Está capacitada para tomar decisiones, por más difíciles que sean, algo que aprendió en su rol como madre.
  3. Luchadora: si bien no es una capacidad necesariamente innata, prácticamente todas las mujeres latinas la poseen. Es consecuencia de haberse educado, de haber crecido en ambientes hostiles, marcadamente masculinos, con muy poco reconocimiento y estímulo. Como están acostumbradas a las crisis (¿Qué tal el llanto de un bebé?), las enfrentan con paciencia, naturalidad, capacidad de sacrificio, fuerza de voluntad, persistencia y, claro, mucha terquedad.
  4. Pasión: no hay nada, absolutamente nada, que una mujer haga sin pasión. Si ama, ama con pasión; si odia, también. El trabajo, especialmente aquel que le gusta y disfruta, no podía ser la excepción. Es por eso que siempre está dispuesta a hacer algo más, a intentarlo una vez más, porque entiende lo que eso significa para su vida. Involucra los sentimientos en cada tarea que realiza, un plus para jamás rendirse.
  5. Creatividad: ¿Cómo hace una madre para lidiar con los hijos, atender al esposo, hacer sus labores cotidianas, ir al trabajo, salir con las amigas y guardarse un tiempo para ella misma? Creatividad pura, innovación para arreglárselas en situaciones difíciles, una increíble capacidad para sortear dificultades. En el trabajo, a esa virtud le suma equilibrio para tomar decisiones, visión futurista (intuición pura, siempre sabe qué va a suceder) y disciplina para el ahorro.
  6. Orientación al logro: si se distrajera con la misma facilidad que lo hace un hombre, a la mujer le resultaría imposible ser multitarea, cumplir a cabalidad con sus funciones y responsabilidades. Posee la capacidad para enfocarse en lo que es importante, sabe delegar (¡Por supuesto, es mamá!) y es una líder natural. Agrégale también que sabe ponerse en el lugar del otro, algo que le facilita el camino porque percibe pronto el problema y halla la solución.
  7. Compromiso: esta sí que es una cualidad bien femenina. La mujer no concibe asumir una tarea si no es capaz de comprometerse con ella. Eso la conduce a terminar lo que emprende, a no abandonar a mitad del camino, a fijarse una rutina disciplinada que cumple a cabalidad. Además, no se obnubila por el éxito económico y, más bien, se esfuerza por contribuir en causas benéficas, se preocupa honestamente por el bienestar de sus semejantes, de la naturaleza y de los animales.
  8. Preparación: a diferencia de la mujer del siglo XX, la del tercer milenio está altamente capacitada. No se conforma con estudios básicos, sino que busca especializaciones, maestrías, posgrados y otros complementarios que le permitan consolidarse en el mercado, que la hagan visible y que, sobre todo, la lleven adonde quiere llegar, que es a la cima. En los negocios, no busca edificar imperios, solo que su negocio sea exitoso y ayude a otros.
  9. Mentora: ¿Conoces alguna mejor maestra que una madre? Por supuesto que no. Es una capacidad innata que, además, disfruta al máximo. En el mundo de los negocios, alejada del egoísmo, la mujer se preocupa por ayudar a otras a alcanzar el éxito, les marca el camino y les brinda las herramientas para que alcancen sus sueños. Eso es muestra de su humildad, de su sentido de la humanidad, de su gran sensibilidad social.
  10. Mentalidad: es difícil, extremadamente difícil, ver a una mujer emprendedora derrotada. Su mentalidad positiva le permite ver siempre el vaso medio lleno y mantenerse motivada, enfocada en sus objetivos. No se frustra fácilmente, sabe adaptarse a las condiciones y a las necesidades y es tolerante al riesgo; es más: le gusta el riesgo, lo asume como un incentivo y lo transforma en una herramienta (no en un obstáculo).

No es una moda pasajera, tampoco una tendencia que pueda evaporarse en los próximos meses. La irrupción de la mujer en el mundo de los negocios, la emprendedora en internet, es una gran noticia, una realidad que no tiene reversa. Las chicas superpoderosas llegaron y están aquí para quedarse. ¡Enhorabuena, porque las estábamos esperando, las estábamos necesitando!

En España y Latinoamérica, crece cada día el número de mujeres que se lanza al agua y  conforma empresas propias. Eso ha provocado una nueva dinámica en el mercado, una fuerza renovadora.