Empieza la primavera y llega el buen tiempo, los días de sol, el calorcito… Los bebés y niños pequeños son los más vulnerables al calor. ¿Qué hacer si nuestro hijo sufre un golpe de calor?

Cuando las temperaturas son muy elevadas y se está expuesto al sol, se corre el riesgo de perder abundantes líquidos corporales que conducen a deshidratación, pudiendo producirse lo que se conoce como “golpe de calor”.

El otro día mi bebé de 3 meses nos dio un pequeño susto. Íbamos paseando por el centro de Córdoba y de repente notamos que el niño hacía unos ruiditos extraños, entrecortados, como de asfixia. De primeras nos asustamos, pero pudimos reaccionar a tiempo y con calma. Rápidamente nos dimos cuenta de que el pequeño estaba demasiado caliente, y que podía tratarse de un golpe de calor.

Lo primero que hicimos fue parar a la sombra, desarroparlo y quitarle la ropita. Y después intentar refrescarlo con aire fresco y agua. Los pediatras recomiendan no dar agua a los bebés hasta los 6 meses… Pero en ese momento, no tuvimos más remedio que hacerlo con mucho cuidado. Evidentemente, no es lo mismo un bebé que se cría en Galicia, que uno que se cría en Córdoba, donde las temperaturas son muy elevadas. El sentido común en algunos casos, es nuestro mejor consejero.

Dado que en los días de mucho calor los más afectados tienden a ser los bebés  y niños pequeños, hay que tomar algunas precauciones para garantizar su bienestar, y que sobre todo ayuden a la hora de prevenir el golpe de calor.

¿Qué debemos hacer si el bebé o el niño está sufriendo un golpe de calor?

Es fundamental seguir una serie de pautas básicas cuando el bebé o el niño está sufriendo un golpe de calor. Toma nota:

  • Lleva al niño a un lugar fresco: traslada enseguida al niño a un ambiente fresco, a la sombra y que esté perfectamente ventilado. De esta manera conseguirás que la temperatura de su cuerpo descienda.
  • Quita su ropita: si el niño o bebé está vestido trata de desnudarlo y ponerlo semitumbado.
  • Si el niño se marea o sufre un amago de desmayo: en este caso trata de tenderle con los pies más elevados que el resto del cuerpo.
  • Si el niño está consciente: ofrécele para que beba un poco de agua fresca con una cucharada de sal.
  • Si la fiebre es elevada: en caso de que el niño tenga fiebre y además la temperatura sea elevada es necesario enfriar al pequeño. Para ello empapa una toalla o cualquier otro trozo de tela en un poco de agua fresca. También es útil aplicar un poco de compresas frías en la zona de las axilas y en las ingles.
  • Si tarda en mejorar: en caso de que el pequeño tarde en mejorar es mejor acompañar al niño al centro de urgencias más cercano, o bien llamar al 112.

¿Se puede prevenir?

Nunca se sabe si te puede pasar o no, pero existen algunas recomendaciones útiles para evitar estos sustos en los días de más calor: vestirlos con ropa de algodón y lo más ligera posible, evitar salir a la calle entre las 12 y las 17 horas y en caso de hacerlo colocarlos siempre en lugares a la sombra, refrescarle a menudo con la ayuda de toallitas húmedas en brazos y piernas, ofrecerle agua (especialmente si el niño ya no toma pecho), así como usar los baños de agua fresca.

Si tienes la menor sospecha de que tu pequeño ha sufrido un golpe de calor, no lo pienses: ACTÚA!