Las dietas milagro no son un fenómeno reciente. Desde hace décadas, han sido muchos los que han tratado de dar con la dieta que les permitiera perder los kilos de más de la manera más rápida y sin esfuerzo. Pero no debes dejarte engañar. El refrán dice “quien algo quiere, algo le cuesta”, y por algo será…

Sólo necesitas proponértelo seriamente y que reúnas la fuerza de voluntad necesaria para conseguirlo, y sin poner en riesgo tu salud, por supuesto.

Las “dietas milagrosas” son dietas de adelagazamiento que tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo.  Suelen presentar un desequilibrio en nutrientes, una restricción de la energía ingerida muy severa, desventajas para la salud -como la pérdida de masa muscular y el aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, y lo más importante, la falta de un fundamento científico.

Se pueden clasificar fundamentalmente en cuatro tipos: las dietas ricas en proteínas (dieta del astronauta, dieta Mayo, dieta Dukan, dieta de Scardale); las dietas ricas en hidratos de carbono (dieta del plan F y dieta Prittikin); las dietas ricas en grasa (dieta Atkins); y las dietas disociadas (dieta Hollywood y dieta de Montignac).

Además, según la agencia española de seguridad alimentaria y nutrición, un problema añadido de estas “dietas milagro” es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido, lo que conocemos como el temido “efecto rebote”.

Ponte en manos de un especialista

Para lograr una pérdida de peso a largo plazo, los especialistas recomiendan huir de los métodos “milagrosos” y rápidos, y comenzar a poner en práctica buenos hábitos alimentarios, además de realizar ejercicio físico de forma regular.

No hay fórmulas mágicas para perder peso. Cada año, y sobre todo de cara al verano, se multiplica la publicidad de las llamadas dietas milagro, dirigidas principalmente al público femenino y que, en general, carecen de aval científico.

Su mensaje es simple: adelgazar rápido y sin esfuerzo, sin control médico y sin aclarar las consecuencias que puede acarrear para la salud, como la falta de nutrientes esenciales, el efecto rebote… y al final acabas abandonando e incluso recuperando más kilos de los que habías conseguido perder.

Además, seguir este tipo de dietas puede conllevar repercusiones no sólo físicas, sino también psicológicas, e incluso acabar desencadenando algún tipo de trastorno alimentario más serio (anorexia, bulimia…).

La falta de información nutricional y la accesibilidad a este tipo de dietas milagro, supone un gran motivo de preocupación.

El metabolismo basal va en función de la edad, peso y talla de cada individuo, por ello es aconsejable ponerse en manos de un especialista para llevar a cabo una pérdida de peso correcta y con fundamento, siguiendo unos buenos hábitos de alimentación, y aportando los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Olvídate de este tipo de dietas que sólo traerán efectos negativos a corto o a largo plazo.