El británico Charles Chaplin (1889-1977) fue considerado uno de los grandes genios de la historia del séptimo arte. Lograba transmitir al público su perspectiva crítica sobre el capitalismo salvaje, el auge de los totalitarismos y la deshumanización del mundo moderno. La profundidad de tales cargas, cuya vigencia comprobamos al revisitar sus películas, llegaron a ponerlo en el punto de mira de la «caza de brujas» estadounidense, hasta el punto de forzar el regreso a su país: ningún hecho ilustra mejor su insobornable condición de artista comprometido.

En 1931 Sigmund Freud escribió una carta a un amigo revelándole su profunda admiración hacia alguien a quien denominó “genio”. Alguien que ante sus ojos mostraba al mundo la transparencia más admirable e inspiradora del ser humano. Era Charles Chaplin.

En aquella carta Freud analizó de forma superficial lo que Chaplin transmitía de sí mismo en todas sus películas: alguien de origen muy humilde, alguien que vivió una infancia dura y que, a pesar de todo, avanza en su madurez con unos valores muy definidos. No importaba por tanto ninguna de las penalidades que vivía a diario, Chaplin conservaba siempre ese corazón humilde. Así, a pesar de las adversidades y los muros de una sociedad compleja y desigual, siempre acababa resolviendo sus problemas gracias al amor.

Se dice que Charles Chaplin escribió este poema, “As I began to love myself “, cuando tenía 70 años. Sus poemas son auténticas lecciones de sabiduría y crecimiento personal.

Aquí os dejo esta maravilla… Un alegato bello, exquisito y enriquecedor sobre el poder y el valor de nuestra mente.


Cuando me amé de verdad – Charles Chaplin

 “Cuando me amé de verdad
comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio

Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de cuestionarnos,
de hecho hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.”