La palma de aceite es un cultivo oleaginoso que se ha extendido en el mundo gracias a su alto potencial productivo. Comparado con otros, su rendimiento en términos de aceite por hectárea, supera a las oleaginosas tradicionales como la soja, la colza, el girasol y la oliva, semillas que en la actualidad buscan incrementar este rendimiento de aceite por hectárea cultivada vía la aplicación de la biotecnología.

A pesar de ocupar el segundo lugar dentro de la producción mundial de aceites y grasas, después del aceite de soja, el aceite de palma es el aceite que más se comercializa en el mundo, superando por mucho a las exportaciones de su más cercano perseguidor. Las exportaciones de aceite de palma y de soja representan poco más del 70% del total mundial.

El aceite de palma  se obtiene del mesocarpio de la fruta de la palma Elaeis guineensis. El fruto de la palma es ligeramente rojo, al igual que el aceite embotellado sin refinar.

La palma es originaria de África occidental, de ella ya se obtenía aceite hace 5.000 años, especialmente en la Guinea Occidental de donde pasó a América, introducida después de los viajes de Colón, y en épocas más recientes fue introducida a Asia desde América. El cultivo en Malasia es de gran importancia económica, provee la mayor cantidad de aceite de palma y sus derivados a nivel mundial. En América, los mayores productores son Colombia y Ecuador.

El cultivo de palma para obtener aceite ha sido criticado por su impacto medioambiental, que incluye deforestación, pérdida de hábitats naturales de especies en peligro, como el orangután y el tigre de Sumatra, así como por su contribución a la emisión de gases de efecto invernadero. Muchas plantaciones de palma se sitúan en túrberas, y despejar el terreno para el cultivo contribuye al aumento de emisiones de gases de invernadero.

¿Dónde lo encontramos a diario?

Si miras en tu despensa, no lo verás a primera vista, pero es muy probable que el aceite de palma esté en gran parte de los alimentos que almacenas. Haz la prueba y revisa la etiqueta de tus galletas, aperitivos, untables, chocolates, bollería, sopas instantáneas, pizzas o helados. El ingrediente, que a veces aparece camuflado bajo otras denominaciones, como aceite de palmiste, estearina de palma o incluso el nombre de la especie de la que procede, Elaeis guineensis, es el rey de los productos ultra-procesados, la grasa estrella para la industria alimentaria.

No sólo es legal no detallar la presencia de este ingrediente en los productos -puede aparecer bajo la denominación de «grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas»-, sino que el porcentaje que se emplea puede integrarse dentro del porcentaje general de grasas saturadas declaradas pese a que sus efectos para la salud son mucho más nocivos

¿Qué efectos tiene sobre la salud?

El aceite de palma es muy rico en grasas saturadas, por lo que no es recomendable en un contexto de dieta saludable, ya que eleva el colesterol y puede favorecer la aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares.

La causa contra el aceite de palma por sus efectos sobre la salud lleva abierta bastantes años. El argumento principal ha sido –y sigue siendo–, su perfil lipídico: es decir, la naturaleza de los ácidos grasos que lo componen. Básicamente es una grasa especialmente rica en ácidos grasos saturados, directamente vinculados con el incremento de distintas enfermedades metabólicas. Recordemos que una vez subsanado el tropezón histórico de considerar de forma automática cualquier grasa como ’mala’, se hicieron dos grandes grupos con las grasas, las ‘buenas’ y las ‘malas’.

El papel de las malas les tocó a aquellas que respondían al perfil bioquímico de las saturadas, y el de las buenas al resto (con algunos matices según los expertos). Las recomendaciones de la mayor parte de instituciones sanitarias piden evitar en la medida de lo posible el consumo de alimentos portadores de grasas saturadas. Lo recomiendan la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la OMS, las recientes Guías Dietéticas para Norteamericanos y ya en España la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

Pero el asunto toma un especial interés cuando recientes investigaciones ponen de manifiesto que no todas las grasas saturadas son iguales: datos recientes apuntan con bastante convencimiento a que no todos los alimentos portadoras de grasas saturadas son ‘malos’, y que también hay ‘buenas’ entre las grasas saturadas.

Pero además, en relación con la manera en la que se procesa el aceite de palma, más que con su composición particular en ácidos grasos, la EFSA publicó un informe titulado “Contaminantes presentes en los aceites vegetales fruto de su procesamiento” en el que cobraba un especial protagonismo el carácter genotóxico y carcinogénico de una familia de compuestos denominadas ésteres glicidílicos de ácidos grasos, que se forman por el tratamiento de los aceites vegetales a altas temperaturas (a más de 200ºC). Algo habitual en el caso del aceite de palma, ya que este proceso es necesario para eliminar su marcada apariencia rojiza y neutralizar su sabor y olor.

Serían estos compuestos de nombre impronunciable los que una vez ingeridos se transformarían gracias a nuestro metabolismo en una sustancia de dudosa ingesta.

No todo es malo

A pesar de todo lo que se dice sobre este aceite, tiene bastantes propiedades, de las cuales muchas son buenas. En el aceite de palma hay una alta concentración de “grasas malas”, pero también encontramos una buena cantidad de vitamina E. gracias a los tocotrienoles que tiene, la vitamina E que hace sus veces de antioxidante, es bueno para el cerebro. Las pruebas sugieren que este aceite ayuda a mantener los niveles de grasas poliinsaturadas en el cerebro, y con ello a prevenir la demencia.

Si padeces deficiencia de vitamina A, el aceite de palma puede echarte un cable. Estudios en mujeres embarazadas muestran un incremento de vitamina A en la sangre de las que lo toman regularmente. No solo para ellas, sino que en adultos sanos y adolescentes tiene un efecto similar.

Además de eso, tiene una buena concentración tanto de grasas saturadas como insaturadas. De cada 14 gramos de grasa que hay en este alimento, 7 son saturadas. Esto quiere decir que la mitad de su composición en grasa son las que debes evitar en tu dieta. Ese 50% de grasas insaturadas, son muy recomendables para el corazón.

Dado que cada cucharada contiene 6 gramos de grasas saturadas, sería necesario consumir una buena cantidad por un período de tiempo prolongado para que fuese perjudicial.

A fin de cuentas, se puede consumir aceite de palma, pero con moderación. Piensa que cuando te pones margarina en una tostada no te pones más que 3 o 4 gramos de esta. En esa proporción estarías consumiendo 1 o 2 gramos de grasas saturadas, pero también de monoinsaturadas y poliinsaturadas que son beneficiosas.

Lactantes y niños pequeños

Las necesidades de energía del lactante y del niño pequeño son elevadas. La grasa constituye aproximadamente el 50% del contenido energético de la leche materna y de las fórmulas infantiles. Esta grasa está en forma de triglicéridos, en los cuales los ácidos grasos saturados y no saturados se unen a una molécula de glicerol. No está indicada la restricción del consumo de grasas en estas edades, y el empleo de dietas pobres en grasas se asocia efectos negativos sobre el crecimiento y el desarrollo a largo plazo.

El ácido palmítico es el ácido graso más abundante en el organismo y tiene distintas funciones además de la producción de energía, entre otras la capacidad de unirse a determinadas proteínas necesarias para algunas funciones del sistema nervioso, para la formación del surfactante pulmonar o para garantizar la unión celular.

La leche materna es el alimento ideal en el lactante y el modelo sobre el que se elaboran y desarrollan los sustitutos de la leche materna. Las fórmulas infantiles, sustitutos de la leche materna cuando no se dispone de ésta, tienen un contenido en ácido palmítico en cantidades similares a las de la leche materna. Con esta disposición se favorece la absorción de ácidos grasos, pero también de calcio y se favorece el desarrollo de una microflora rica en bifidobacterias.

La legislación española y europea sobre el contenido graso de las fórmulas infantiles señala lo siguiente: “Queda prohibida la utilización de las siguientes sustancias: aceite de sésamo y aceite de algodón. El contenido en ácidos grasos trans no será superior al 3% del contenido total de materia grasa. El contenido en ácido erúcico no será superior al 1% del contenido total en materia grasa”. No hay ninguna referencia expresa al contenido en ácido palmítico.

Todas las fórmulas infantiles disponibles en el mercado español cumplen rigurosamente la legislación. Lo mismo ocurre con los demás productos destinados a lactantes y niños pequeños (cereales de alimentación infantil y productos homogeneizados, conocidos como tarritos).

Aceite de Palma Orgánico

Debido a que los alimentos orgánicos son producidos siguiendo técnicas naturales, ellos mantienen todas sus características nutricionales y físicoquímicas, así como su sabor original.

El aceite de palma orgánico “Tequendama” conserva todas las calidades de las plantas de palma de aceite que se cultivan bajo condiciones de producción orgánica.

Hoy en día, una de las principales productoras de aceite de palma en el Magdalena Medio está desarrollando el primer proyecto de aceite de palma y palmiste orgánico en el mundo. Se está llevando a cabo un proyecto de investigación con el propósito de ofrecer a los consumidores, distribuidores y clientes del aceite de palma orgánico una caracterización precisa de las Fracciones Especiales del Aceite de Palma Orgánico (FEAPO) producido y un estudio de sus efectos nutricionales en los seres humanos. Sólo es posible producir un buen alimento orgánico si el proceso de producción está bajo control y sigue cuidadosamente todos los procedimientos establecidos. Es por ello que cuentan con la colaboración de universidades italianas y la asesoría de sus expertos en el campo de los lípidos.

Considerando todas las pruebas y resultados que están llevando a cabo, se podría concluir que el aceite de palma crudo es en realidad un producto de gran interés debido a su composición natural . Por su contenido característico de compuestos de importancia nutricional y sus efectos benéficos para la salud humana, se podría considerar el uso de aceite de palma para diferentes aplicaciones industriales. Como ingrediente de cremas y lociones cosméticas, puede proteger la piel de la radiación ultravioleta. Los rayos UV, de hecho, son responsables de la formación de radicales de oxígeno libre que están involucrados en el cáncer de piel. Como ingrediente alimenticio, puede prevenir la oxidación y prolongar el tiempo de vida útil de los alimentos en estantería. Además, se podría utilizar un extracto de vitaminas del aceite de palma como suplemento en dietas para cubrir deficiencias alimenticias debidas a alteraciones del metabolismo o al bajo consumo de alimentos fuentes de vitaminas y otros constituyentes menos importantes.

Conclusión

  • Su perfil en ácidos grasos saturados es, desde hace mucho tiempo, considerado como poco saludable y por lo tanto como poco recomendable.
  • Dentro de este perfil saturado, recientes investigaciones aportan más pruebas de las ya existentes sobre el perjuicio que supone el ácido palmítico. Lo que convierte al aceite de palma, especialmente rico en este ácido graso, en una de las peores elecciones alimentarias.
  • En nuestro medio es prácticamente imposible encontrarlo fuera de los alimentos procesados de escaso interés nutricional.
  • La presencia de compuestos potencialmente carcinogénicos fruto de su necesario procesamiento son su mayor agravante.
  • El aceite de palma posee un 50% de grasas insaturadas beneficiosas para la salud
  • Es rico en vitamina E y ayuda a mejorar la salud del cerebro.
  • Los niveles de consumo de este aceite son bajos, y no indican un problema de salud pública.
  • El consumo de grasas concierne de forma diferente a los niños menores de 2 años y a los mayores de esta edad y adultos.
  • En menores de 2 años, el consumo de ácido palmítico es importante, pues su contenido en el organismo es elevado y tiene funciones específicas. Por ese motivo está presente en las fórmulas infantiles y en otros alimentos infantiles. Es un ingrediente imprescindible. El aceite de palma es una fuente importante de ácido palmítico.

Que las grasas saturadas desde hace décadas han sido las culpables habituales en la dieta es algo que todos sabemos. Esos alarmantes titulares que hemos leído recientemente, que prácticamente han dicho que el aceite de palma causa cáncer, deberían decir (en honor a la verdad de lo que la EFSA afirmó), que un componente químico de un subproducto térmicamente alterado del aceite de palma puede ser potencialmente un carcinógeno.

¿Y tú? ¿Qué alimentos sueles comer que tengan aceite de palma? ¿Has dejado de consumirlo? La decisión es tuya.

 

FUENTES CONSULTADAS

http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2017/02/16/articulo/1487259154_419212.html

http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2017/05/02/5907764046163fc6018b467b.html

http://www.doctissimo.com/es/nutricion/alimentos/tipos-de-alimentos/aceite-palma

https://www.cuidavida.com/alimentacion/aceite-palma-bueno-malo-la-salud

http://www.aeped.es/comite-nutricion/noticias/comunicado-sobre-aceite-palma-y-acido-palmitico-en-alimentacion-infantil

https://publicaciones.fedepalma.org/index.php/palmas/article/download/858/858