Cuando llevas un periodo de tiempo en la misma empresa o puesto de trabajo, no es raro que te hayas acomodado en tus tareas y responsabilidades, sin asumir nuevos riesgos. Entras en tu zona de confort. Nos vemos seguros, controlamos lo que sucede a nuestro alrededor y podemos predecir los siguientes movimientos. Tenemos todo bajo control y no deseamos salir de ahí. Pensamos: ¿qué necesidad tengo de complicarme la vida?

Esta seguridad y estabilidad, que nos ayuda a alcanzar la felicidad laboral, nos aporta también cierto conformismo que nos puede llegar a bloquear. Nos conformamos tanto con lo bueno como con lo malo. Y a veces aceptamos condiciones laborales que no nos llenan o no nos satisfacen.

Esta seguridad nos hace autoconvencernos de que optar por un empleo nuevo representaría un futuro incierto, en el que asumir nuevos retos puede convertirse en un  fracaso… Pero no debemos olvidar que permanecer en una situación en la que ya no aprendemos nada nuevo o no nos ilusiona, reduce nuestra productividad y eficacia, y disminuye nuestra motivación.

Vivir nuevas experiencias siempre será enriquecedor, tanto en lo personal como en lo profesional. Lo desconocido, aunque de miedo o inseguridad, también ofrece nuevas oportunidades e ilusiones que nos devolverán de nuevo a la zona de aprendizaje. Y nos hará ser capaces de eliminar obstáculos, continuar nuestro crecimiento personal, desarrollar el conocimiento, aprender de nuestras emociones y en definitiva: evolucionar y mejorar.

Supera tus miedos

Los principales obstáculos que nos atan a la zona de confort son: miedo a lo desconocido , miedo al qué dirán, miedo al fracaso, miedo a fallar. Todos estos miedos son originados por el miedo a perder lo que tenemos o lo que somos. Pero debes pensar que todo cambio es también desarrollo.

– Sé consciente de quién eres y de tus limitaciones.
– Busca hacer algo diferente e innovador cada día.
– Quítale el polvo a tu creatividad.
– Pon nombre a tus miedos y afróntalos.
– Propón mejoras en tu empresa y superiores.

Cuando recuperamos la zona de aprendizaje, las experiencias y conocimientos adquiridos en nuestra zona de confort, no desaparecen, si no que nos ayudan a afrontar los nuevos retos. Y entonces esta zona de pánico o no experiencia, se trasforma en la zona mágica o de los grandes retos.

Cómo salir de tu zona de confort

Nunca debes lanzarte a lo primero que te pase por delante. Antes debes plantearte tu escenario actual y cómo te gustaría que fuera tu futuro. Hazte algunas preguntas como: ¿qué condiciones laborales no aceptarías? ¿Cómo quieres crecer profesionalmente a largo plazo? ¿Cuál sería tu misión en la vida? Y sobre todo, ponte fechas límite para alcanzar tus nuevas metas. ¡Auto-motívate!

Siéntate y párate a pensar. Replantéate las cosas y arranca de nuevo con más fuerza:

  • Identifica cuál o cuáles son las cosas que te apasionan. En esta primera fase de tormenta de ideas no pienses si son ideas realizables. Deja que tu imaginación vuele, se creativo, despeja tus barreras y vislumbra nuevos horizontes ocultos tras años de monotonía.
  • Proyéctate realizando esas tareas y sueños y además busca la manera de que encajen las piezas de tu vida actual que son importantes para ti y que quieres que permanezcan, como la familia, la vivienda, etc.
  • Planifica el cambio: evalúa tiempos, traza una estrategia donde las acciones se vayan sucediendo hasta alcanzar el fin común. Así los cambios serán más progresivos, especialmente si atañen a miembros de la familia.
  • Tu entorno te advertirá de los riesgos, de las incomodidades, etc. Pero si crees firmemente en el momento del cambio, lánzate a él y atrévete a darle forma a tus propios sueñospara salir de tu zona de confort.

Si quieres empezar ya mismo, te recomiendo seguir los 8 pasos del método TAAS (Te Atreves a Soñar).

Cuando estés cada vez más cerca de alcanzar tus retos, descubrirás el placer de cumplir tus sueños, encontrarás tu misión personal, serás protagonista de tu vida. Al final, todo depende de lo que tú creas.